jueves, 23 de febrero de 2012

El cine en la clase

No es de extrañarse en considerar una película como un medio de enseñanza, que empleada correctamente puede generar muy buenos resultados entre los estudiantes.

Cartel cinematográfico
El cine con sus más de un siglo de invención, se convirtió en el primer medio audiovisual con fuerte presencia en los salones de clases. Algunos expertos señalan que desde principios del pasado siglo, cuando aun el cine era joven, en París, cuna de su nacimiento, funcionaban proyectores cinematográficos en varios liceos.

En numerosos países se crearon instituciones dedicadas a la producción de cine científico y didáctico, así como asociaciones internacionales que celebraron numerosos congresos. La aparición de otros medios fueron cerrando dichas instituciones hasta en uno casos su conversión al video y en otros su cierre definitivo.

El cine fue ingresando a las escuelas en su condición inicial de la cinta de celuloide acompañada de un pesado proyector, después en casetes de video, en discos compactos  y por último en la computadora del profesor. En cualquiera de los soportes anteriores, su importancia no varía, solo la forma de traslado.

El cine al ser incorporado a la clase, adquiere la condición de medio del proceso pedagógico, por lo que deben valorarse los mismos elementos que con cualquier otro medio; desde la relación con los objetivos, contenidos y métodos, las posibilidades de los estudiantes para el trabajo con dicho medio, hasta las características del local donde se proyectará la película.

Su empleo en la clase favorece tanto el aprendizaje de los estudiantes, como el trabajo del profesor, sin dejar de lado sus posibilidades estéticas como el llamado séptimo arte.

En el caso del estudiante:
  •         Favorece la concentración de la atención debido a la mezcla de sonido, movimiento, efectos visuales y en especial al lenguaje propio del medio. Dicha concentración también depende de las condiciones del local donde se realiza la proyección y en especial de la preparación previa realizada por el profesor. 
  • Incrementa la motivación y el interés de los estudiantes por la asignatura, fundamentado por ser un medio poco empleado en clases y que por lo general el estudiante no lo relaciona con la escuela y menos con una asignatura. 
  • Contribuye al trabajo grupal, sobre todo cuando se requiere discutir en relación el contenido de la película. 
  • Favorece la retención en la memoria de los conceptos abordados en el filme, en especial por ser un medio donde se enriquece el componente emocional del aprendizaje, además de emplear los canales sensoriales visual y auditivo. 
En el caso del profesor:
  •  Ahorra tiempo en la exposición de un hecho histórico, en la recreación de una obra literaria, en la construcción de la biografía de un personaje histórico o en temas similares.   
  • Nos traslada tanto en el tiempo como en el espacio, recreando épocas anteriores y lugares distantes. 
  •   Contribuye a modificar las escalas de los objetos, al mostrar un objeto de dimensiones colosales y con posterioridad uno pequeño.
  • Favorece el desarrollo de valores y la discusión de temas complejos en el campo social. 
En sentido general el empleo de una película favorece en el estudiante el desarrollo de cualidades estéticas relacionadas con el séptimo arte. En este caso mencionamos la valoración de la fotografía del filme, el diseño de vestuario, el guión, la edición, la banda sonora y en especial la actuación, entre otros elementos.

El uso de la película no se inicia cuando llegamos a la clase, sino que antes el profesor debe seleccionar la misma y crear la guía para su observación. Sobre estos pasos comentaremos en un próximo artículo.

miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Existe el aprendizaje móvil?


Cada día no dejamos de asombrarnos de la cantidad de conceptos, teorías, enfoques y comentarios de todo tipo que leemos en la Red.

Esto es una característica de la llamada infotoxicación donde todo “vale” y aunque genere confusión en unos y entusiasmo en otros es una de las grandes conquistas del ser humano, aun cuando todos los países no lo interpreten como tal.

Pero una cosa es escribir y proponer enfoques innovadores y revolucionarios y otra muy distinta justificar sin un enfoque científico. La ciencia, es desde hace casi un siglo una fuerza productiva y protagonista directa de los saltos de nuestras sociedades.  

En dos anteriores comentarios consideré que desde el punto de vista didáctico, el celular al ser incorporado a la actividad educacional, lo hace en su condición de medio. No por el hecho de ser un nuevo recurso y que todos los estudiantes poseen uno, ya está implícitamente incorporado al proceso pedagógico. Pensar de ese modo limitaría las funciones de este medio.

Recientemente y después de escribir los dos comentarios encontré en la Red el  “Infokit sobre el aprendizaje móvil” Este es un: …”recurso de desarrollo que JISC infoNet puso en marcha en ALT-C 2011 junto con la nueva publicación: ”Prácticas emergentes en la era digital” de JISC. Este infoKit es una guía práctica para que las instituciones educativas puedan planificar la implementación de una iniciativa de aprendizaje móvil”.  Sí desea lo puede descargar desde esta dirección.

En algunas de sus 78 páginas se pueden leer tantas alabanzas al llamado aprendizaje móvil, que estuve a poco de lamentar mis dos publicaciones anteriores. Sin embargo, el Infokit es una guía para la equivocación, más que para el desarrollo de dicho aprendizaje.

Un primer absurdo que salta en las primeras páginas es cuando citan: “El aprendizaje móvil implica un cambio en el sentido de que la capacidad de comunicarse con los tutores y compañeros, así como acceder a los recursos de aprendizaje, cambia lo que es posible en la educación”. Es casi imposible comprender lo que aquí se escribe. Sí se cambia lo posible, estamos en lo imposible, es decir aprendemos de lo imposible? ¿Pero se puede fundamentar un aprendizaje móvil, o es que los seres humanos somos inmóviles?.

Más adelante encuentro: “El aprendizaje móvil puede significar muchas cosas para diferentes grupos de personas”, o lo que es lo mismo nada para otras personas. Menuda e interesante definición de un supuesto concepto.

En otra página se lee: “Un último punto a considerar es la facilidad con que los dispositivos móviles permiten la creación de contenido generado por los usuarios. Junto con el auge de las redes sociales y de los servicios de localización, los estudiantes móviles pueden interactuar con el contenido y desarrollar en más formas que nunca las habilidades que se espera que aprendan”. Resulta que el Infokit es de los que opinan que el medio es el elemento generador del aprendizaje. En este punto hay una distorsión completa de esta categoría tan compleja. 

El aprendizaje según Otmara González: “… es un proceso de construcción y reconstrucción (no solo de registro u observación) por parte del sujeto que aprende de conocimientos, formas de comportamiento, actitudes, valores, afectos y sus formas de  expresión, que se producen en condiciones de interacción social en un medio sociohistórico concreto, en dependencia del nivel de conocimientos que posea el sujeto, de sus intereses, estado de ánimo, actitudes y valores hacia diferentes esferas de la rea­lidad social y personal, que lo conducen a su desarrollo personal y al intercambio y en ocasiones al desarrollo personal también de los sujetos con los cuales interactúa".

Como podemos comprobar, no es el medio el responsable del aprendizaje, sino el sujeto que aprende y lo hace en un entorno sociohistórico determinado y en relación con los demás, que es el punto de partida del Enfoque Histórico Cultural de Vigostky.

A su vez los estudiantes siempre son móviles, no por el hecho de ocupar una de sus manos con un celular le otorga la distinción de móvil. En ese caso podíamos expresar también que existe el bus móvil, el auto móvil, la televisión móvil o la radio móvil. 
 
En otras de las páginas del mencionado Infokit se puede leer: “El aprendizaje móvil es independiente del contenido y, como tal, a menudo puede ayudar a eliminar barreras existentes de cara a mayores resultados para toda la institución”

En este punto encontramos un gran error, pues sí el aprendizaje es independiente del contenido, entonces qué está aprendiendo, cuál es la fuente de la que se nutre. Pensar de ese modo es dejar en blanco el aprendizaje. 

En mi opinión no solo hay una enorme contradicción con respecto al aprendizaje como acto humano, sino que se confunde intencionalmente al medio con el método. En este caso se sobrevalora la importancia del medio, por encima del propio método, que tanto estudiantes como profesores emplean. En otras palabras no hay un aprendizaje móvil, hay un aprendizaje que emplea diferentes medios que ponen al estudiante en contacto con el contenido. 

La innovación, la incorporación de medios, los cambios en los currículos, las modificaciones permanentes en los métodos y en los contenidos, no se realizan por satisfacer gustos personales, sino por la necesidad de superarnos permanentemente. Pero estos cambios para que sean efectivos deben apoyarse en las ciencias pedagógicas, pues de lo contrario estaríamos negando la base científica de la actividad pedagógica. 

En ese caso la historia de la educación ha demostrado como todos aquellos procesos carentes de lógica científica han pasado desapercibidos y lo peor ocasionando gran daño a los sujetos sometidos a dichos disparates pedagógicos.

No se trata de negar el uso del celular en la clase, sino de emplearlo para el aprendizaje  pero sobre bases científicas, no lucrativas como se evidencia en dicho Infokit.

lunes, 13 de febrero de 2012

Cuando la multitarea no es efectiva.


Consultando Wikipedia encuentro que multitarea tiene una expresión diferente a la que emplearé en el comentario. En esta enorme enciclopedia, el término es tratado desde la perspectiva de la computadora que puede realizar varias tareas a la misma vez.

Pero no es a este concepto al que me refiero, sino a otro significado que no aparece registrado en Wikipedia, pero que todos conocemos: la posibilidad humana de hacer varias tareas “casi” a la misma vez.

Imagen tomada de "Mujer multitarea"
Escribo “casi” pues es un mito que podamos realizar dos tareas simultáneamente, a no ser que se empleen zonas diferentes del cerebro o las acciones tengan tan alto grado de automatización, como caminar y hablar a la misma vez. Sugiero sí desea ampliar pueda leer un interesante artículo de Dolors Reig donde demuestra la imprecisión de la multitarea. 

Con las computadoras y la variedad de programas, podemos acercarnos a la multitarea. Desde que empleo Yoono, un interesante complemento de Mozilla, me incorporé a la multitarea mientras escribo en Word, creo un Power Point o navego en la Red. Esto implica cambiar de una actividad a otra y en especial modificar la forma de concentrar la atención. Cuando estoy escribiendo, por ejemplo este artículo, leo la pequeña ventana con las actualizaciones de mis cuentas en Twitter, Facebook, Linkedin e incluso el encabezado de los mensajes de correo.

Es una lectura superficial, donde se leen palabras que dan el sentido del resto del mensaje, pero con su uso permanente, logramos mantener la concentración en el trabajo principal. 

La multitarea no siempre es beneficiosa, entre sus consecuencias más negativas están los accidentes de tránsito, ocasionados por responder al celular, cambiar de música en el aparato reproductor o enviar un mensaje mientras se conduce un vehículo. 

El comentario surge por una reciente experiencia de la que fui partícipe. El fin de semana visité a una amiga y mientras conversábamos junto a su esposo, ingresó a la sala su hija. Después de los saludos comentó, que una de las tías de su madre llamó al teléfono para comunicar que su prima Nora había fallecido de un infarto.

La noticia nos caló fuerte, pues esa prima, a la que yo conocía, era la más divertida de todas. Era de esas personas que es la primera en organizar una reunión familiar o el cumpleaños de su esposo o el de ella. 

Mi amiga le preguntó a su hija por más detalles y siguió relatando la conversación con la tía, a la par que se escuchaba el sonido característico de la llegada de los mensajes a su Blackberry.

Quedamos todos muy sorprendidos con la noticia y solo se nos ocurrió ir a la funeraria donde estaba tendido su cadáver. Allí mientras buscábamos la sala donde era velada, una voz entre sollozos nos sorprendió.

No podíamos creer que la prima a la que nos dijeron fallecida, era quien nos recibía. Como no creemos en aparecidos o situaciones de ese tipo, tratamos de esconder nuestra sorpresa y alegría por el error de la noticia. El padre de la prima era el fallecido, señor de avanzada edad, pero también alegre y con una sana vida.

Mi amiga muy confundida por el error de la noticia, llamó a su hija y le exigió una explicación. No fue necesario esclarecer que el disparate de la noticia fue provocado por la multitarea de su hija. Ella, que pasa de los treinta años, es una experta en chatear desde su Blackberry, hablar por teléfono y responder mensajes en Facebook a la misma vez. Solo que en esta ocasión la multitarea le jugó una gran confusión, que pudo ser peor.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Con el celular en la clase. Segunda parte


En un comentario anterior señalé que el celular puede ser empleado en la clase como un medio de enseñanza. En esta condición de componente del proceso pedagógico, debe cumplir un grupo de funciones propias de los medios y se inserta en una estructura compleja. 

Su inclusión, no importa sí es en formas de organización a distancia o presenciales está supeditada a tres grandes grupos de elementos: la relación entre todos los componentes del proceso pedagógico, las posibilidades de empleo por parte de los estudiantes y las condiciones para su uso.

El primero de ellos es determinante en la selección del celular para la clase. Los medios y por ende el celular dependen ante todo de la relación con objetivos, contenidos y métodos, sin dejar de lado la evaluación. Por ende debe valorarse dentro del sistema de medios de la clase, es decir no actúa solo, sino en relación con todos los medios. Esto implica que no debe insertarse solo por el hecho de su novedad o para añadirnos al grupo de los innovadores.

El segundo grupo es el de las posibilidades de su empleo, que no significa solamente poseer el medio, sino cómo puede usarlo. No es difícil afirmar que la mayoría de los estudiantes disponen de este medio. En mi caso, por ejemplo, seis de cada diez personas en Bolivia tienen celular, mientras que la totalidad de mis alumnos universitarios tienen uno.

En ese sentido, se podría concluir que la existencia del medio, garantiza por completo su uso. Pero este es el error más frecuente, si de medios tecnológicos se trata. Debemos tomar en cuenta las posibilidades de ser empleado por parte del estudiante, es decir el acceso a la Web, el tipo y la velocidad de conexión, el tamaño de la pantalla, las posibilidades multimedia, el tipo de teclado, la duración de la batería, entre otros elementos técnicos.

En el plano personal se requiere identificar las habilidades de los estudiantes para trabajar con dicho medio, tanto en el sentido de la lectura, la escritura y el manejo en general del celular. Este es de los recursos más usados por los estudiantes, pero contradictoriamente alejado de cualquier actividad de aprendizaje. 

En el tercer grupo referido a las condiciones para su uso, es necesario considerar la capacidad del estudiante para concentrar la atención, en especial por el tamaño de la pantalla, los reflejos de la luz y los ruidos ambientales que dificultan dicha concentración.

Una vez valorado los elementos anteriores y llegado a la conclusión del uso del celular en la clase, viene la fase más compleja: integrarlo dentro de los contenidos y métodos. Tomando en cuenta las características anteriores es un medio que puede emplearse para cumplir funciones didácticas, como la de introducción a un nuevo tema, consolidar algunos tipos de contenidos, planificar actividades, documentar tareas como excursiones, visitas a museos y lugares de interés general, entre otras funciones. Un empleo es trabajar con códigos QR donde los estudiantes pueden desde el material impreso ampliar la información.

Es importante tomar en cuenta que un medio no debe sustituir a otro. Es decir sí la actividad que se está organizando puede ser realizada con otro medio, no seleccionar uno por ser el más moderno o atractivo, sino porque es el más útil.   

No neguemos el empleo del celular en nuestras clases, tampoco sobrevaloremos su utilidad, busquemos el punto de equilibrio de este medio que llegó al aula para quedarse. 

domingo, 5 de febrero de 2012

Subirse al tanque de la tecnología educativa: un video para reflexionar.

Suelo señalar a mis estudiantes que la tecnología es como un tanque de guerra; avanza, aplasta y arrasa. En ese momento, todos se ponen serios y les pregunto:

-¿Qué hacer, dejarse aplastar por el tanque, dejarlo pasar, qué hacer?

La mayoría responde que no se dejarían aplastar y otros no saben qué hacer.

Después de seguir preguntando y cuestionando sus respuestas, algunos logran responder: “no queda otra que subirse al tanque”.

En ese momento es que proyecto el video de este comentario. En el se narra la historia ficticia de dos profesionales: Mónica y David. A continuación hago un pequeño resumen del guión de dicho video, que puede servir de guía para interpretar el video y emplearlo con los estudiantes.

Mónica es una mujer profesional que comparte su tiempo en dos trabajos, uno de ellos como profesora universitaria. Inicia sus clases a las 7.00 am, pero antes deja a sus hijos en la escuela. Los alumnos de Mónica participan siempre en clases, se sienten motivados y están orientados en cómo emplear los nuevos medios.  

A las nueve Mónica deja la universidad y va a su otro trabajo. Ella maneja diferentes medios y es más eficiente en sus tareas diarias. Al salir del trabajo recoge a sus hijos y en la casa puede leer noticias, escribir en su blog entre otras tareas de esa índole. Ella sabe que tiene la “llave” de la tecnología para seguir adelante.

El otro personaje es David, inicia al igual que Mónica las clases en la universidad a las siete de la mañana y concluye a las nueve. Sus estudiantes al rato están dormidos, pues David por lo general solo emplea la pizarra y su voz.

En su trabajo David usa una computadora y casi siempre con problemas para su empleo. Se siente inseguro y en más de una ocasión ha deseado deshacerse de la misma empleando medios pocos ortodoxos para su destrucción.

Al contrario de Mónica, David es poco eficiente y muchas veces debe llevar el trabajo no concluido para su casa, donde al final termina dormido. Por lo general es de las personas que se “encierra” y no logra salir adelante en mejorar el empleo de la computadora. Por esa razón a diferencia de Mónica, David es “aplastado” por el tanque.

El objetivo de este video es valorar la necesidad y obligación actual de no dejarse superar por los problemas que engendra la tecnología. Es necesario encontrar una salida a esos problemas, pero que no sea su rechazo, sino la incorporación a nuestras actividades diarias.

Considere el video como propio, empléelo con sus estudiantes, no importa el nivel y sí le parece útil, le invito a dejar un comentario en nuestro blog.

jueves, 2 de febrero de 2012

Con el celular en la clase. Primera parte

La invención de diferentes medios de comunicación siempre dejó el camino abierto para insertarlos en la actividad pedagógica. La imprenta, la fotografía, el cine, la televisión, la radio, el video hasta los actuales como las tabletas y celulares pueden contar con un lugar en la escuela.

La mayoría de estos medios surgieron en un contexto en el que, si bien no dejaban de tener un rol educativo no poseían una función didáctica explícita. Estos medios al ser incorporados al proceso pedagógico se insertan en una dinámica diferente en la que a sus posibilidades comunicativas y estéticas se suman las pedagógicas.

Al insertar estos medios en situaciones de aprendizaje, en un proceso pedagógico cuyo propósito no es solo que el estudiante aprenda sino que también se eduque, se activa una complicada red de relaciones entre los componentes, se establecen vínculos de carácter obligatorio y jerárquico en la que los medios se subordinan a objetivos, contenidos y métodos sin que por ello se establezca una linealidad en el análisis de dichas relaciones

El tema del comentario surge después de leer un reporte especial de “America Learning & Media”, donde se valora el llamado m-learning. Esta concepción se apoya en el empleo de dispositivos móviles, en especial el celular.

Imagen tomada de Gerencia Social
El reporte muestra diferentes casos de empleo de los celulares como agente para el aprendizaje y las valoraciones un poco apresuradas y superficiales de algunos llamados expertos en el tema.

El celular es un medio más, que como los anteriormente mencionados, surge en un contexto diferente al del aula. Por tal razón su inserción en el recinto educacional debe valorarse desde las posibilidades didácticas de los medios en un sentido general. Entre estas se pueden citar: 
      
  •      Ahorrar tiempo y disminuir el esfuerzo en la asimilación del contenido.
  • ·         Acelerar, enriquecer y optimizar los procesos psíquicos que transcurren durante el aprendizaje.
  • ·         Favorecer la motivación, el interés y la seguridad en el aprendizaje.
  • ·         Favorecer la concentración de la atención.
  • ·         Facilitar el acceso a la información con el empleo de varios canales.
  • ·         Lograr una mayor retención en la memoria de los conocimientos adquiridos.
  • ·         Contribuir a la formación de habilidades, hábitos y valores.

A partir de estas posibilidades didácticas hay que analizar las características del medio, en especial aquellas que permiten su incorporación a la actividad pedagógica.

En este caso es necesario estudiar la capacidad de visualización del medio, la cantidad y tipo de información que puede trasmitir, las posibilidades de organizar los contenidos y su acceso a otros con facilidad. A su vez y tratándose de un medio individual se debe valorar la disponibilidad del medio entre los alumnos, su actualización y en especial las posibilidades de cada tipo de celular.

A lo anterior se unen otros elementos propios de la Red, como es el caso de la adecuación a la pantalla del celular de los sistemas y páginas Web, las velocidades de conexión, las actualizaciones del soft de los celulares, la memoria de almacenamiento, los costos de su uso, entre otros. Estos elementos tanto técnicos como pedagógicos deben ser estudiados detenidamente antes de incorporarlo a la clase. 

Comprendemos que el método es quién determina el medio, pero sí decidimos emplear el celular en actividades de aprendizaje hay que partir que no se pueden organizar de la misma manera que sí se emplea otro medio. En este punto es dónde se corre el peligro de hacer fracasar cualquier intento de uso de este medio en el proceso pedagógico. No le veo sentido alguno a leer en la pantalla del celular un documento, cuando es más fácil en la pantalla de la computadora. Aquí de nada vale la movilidad, argumento de algunos para justificar el uso del celular en la clase, pues esta también existe con las netbook, tableta y otros medios similares.

El celular puede ser considerado como un medio del proceso pedagógico, seleccionado en función de lo que se desea alcanzar y en correspondencia con los métodos y demás componentes didácticos de dicho proceso. No se trata de emplearlo por novedad o porque todos los estudiantes tienen uno en su poder.

Es un error pedagógico usarlo por el concepto de innovar en la clase, aferrándonos a un entusiasmo pasajero, como tampoco es válido suponer que se logra un mayor aprendizaje, por la sola razón de su novedad. No olvidemos que siempre las empresas de telecomunicaciones son las ganadoras en este entusiasmo y muy pocas contribuyen a la educación.

Pensar de ese modo solo puede llevarnos a una profunda desigualdad entre los estudiantes, en marginar a unos e incrementar la brecha tecnológica entre muchos.

No hagamos del celular un medio que en vez de ser utilizado con razones pedagógicas se transforme en un medio excluyente.
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