Concurso

Discurso de la entrega de los premios en el concurso "Un día cualquiera en mi vida".

El concurso fue un éxito y parodiando el titulo de una bella película “Mejor imposible”, aunque por supuesto hay elementos que mejoráremos para el próximo semestre.


Los relatos nos mostraron un cerdito y un hada que ordenaba las habitaciones, por cierto necesaria en este local, viajamos al mundo real de Franca desde su silla de ruedas acariciada por su gatito convertido en un experto fisioterapeuta. 


Nos detuvimos a pensar en el barbero y en la creencia o no de lo que no vemos, para sumergirnos en la fiesta del viernes nocturno con tres bellas mujeres, cuyo compromiso es no tener compromiso.


Imaginamos a una joven mama en un nuevo grito de la moda, maquillándose solo la mitad del rostro, y entendemos que el maquillaje tiene el sentido de ocultar el desvelo ocasionado por los fantasmas que acosan a su protagonista durante el sueño.


Encontramos quién llegó el primer día de clases con tres horas de adelanto y quien viajó en todo tipo de vehículo para encontrarse por vez primera con su abuela. 


Vivimos la conversación del padre con la hija y su enamorado, convertido después en esposo y más tarde en padre. Nos sumergimos en el sueño de Elena, despertando en su sábana blanca sin comprender qué estaba soñando. 


Viajamos a la  historia del mejor amigo cuyo nombre es Blanco y nos quedamos con las ganas de conocerlo, lo mismo que la luz de tus ojos no nos relató su relación con Juan. Leímos sobre un ladrón de besos que al final se enamoró de Lola y terminaron con en todas estas historias viviendo felices y con muchos niños.


Nos enredamos con nombres no fáciles de pronunciar como Taiñot y Khukep que más parecen medicinas que amigos.


Reímos y nos emocionamos al leer cada historia y terminamos comprendiendo que Twitter no es solo 140 caracteres es un mundo infinito de posibilidades.


Por eso no dejen de abrazarse a este mundo fantástico, hecho para los que se atreven a desafiarlo y vuelen amarrados al pájaro que es Twitter.

Ganadora del primer lugar con su historia.

Está amaneciendo y la luz del sol empieza a colocarse por mi ventana.Suena la alarma e intento apagarla.

No... todavía no quiero abrir mis ojos.
Después me acuerdo que si no me levanto ahora,tampoco lo haré más tarde.

Al caer el agua sobre mi cuerpo es como si tratara de despertar todos mis sentidos y darme energías para empezar el día.

Muchas veces desearía tener una tina, pero creo que en vez de despertar seguiría durmiendo y no llegaría al trabajo :o

No tardo mucho en pensar que me voy ha poner, ya que al abrir mi ropero saco mi uniforme y un par de jeans.

Luego me toca maquillarme para poder ocultar el desvelo causado por los fantasmas que me acosan durante la noche. Siempre mi mamá me dijo: Al mal tiempo buena cara.

Miro el reloj y ya es hora de que me vaya, asi q me miro una vez más en el espejo y me digo Estas bonita!!! Apúrate... o vas a llegar tarde.

Camino al trabajo a manera de hacer ejercicio. Preparándome mentalmente para el nuevo reto de este día que está empezando.
Trazo mis objetivos del día. En mi cerebro hay un mar de ideas listas para ser puestas en acción pero de las cuales solo llego a realizar algunas.

Al llegar saludo a todos. Ellos están ansiosos por aprender y yo por enseñarles algo nuevo. Después de todo ellos no son los únicos que aprenden, ya que yo aprendo conjuntamente con ellos.

Ellos me enseñan a aceptar las cosas tal como son, alegrarme con pequeños detalles y a no dejar que un pequeño mal entendido dañe una amistad.

Ya que muchas veces ellos se insultan pero después están como si nada hubiera pasado. Ellos viven sin rencor y con alegría, lo cual es asombroso. Es por eso que dicen: Siempre mantén vivo a tu niño interno.

Al tocar el timbre siento sus cálidos besos y abrazos de despedida y me despido con un hasta mañana cariño... que tengas un bonito día.

Es la una y todos están sentados en la mesa para almorzar. Tiempo para relejarse y hablar sobre el día que hemos tenido.
El desahogarse es como un energizante que nos sirve para poder continuar el resto del día que nos queda por delante.

Cuando el reloj marca las 2:30 es hora de irme a la universidad.Quiero hacer grandes cosas... Hacer de este mundo un rinconcito mejor... lo cual solo lo lograré con perseverancia, empeño y pasióm.

Al final de todo el día ajetreado, llega la hora de acostarse después de un relajante baño.

Cuando me encuentro en la suavidad de mi cama, inhalando los suaves aromas envolventes de mi dormitorio y escuchando música...es donde puedo analizar mis aventuras una vez más...reflexionar sobre los aciertos y fracasos del día y dar a gracias a Dios por mi día.

2 comentarios:

  1. Un relato muy interesante, que sin duda relaciona las actividades diarias de muchas personas, felicidades a la ganadora.

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  2. La vida de una profesora.........importante es levantarse con un proyecto de día.

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